Barcelona aplaza la candidatura olímpica 2022
EN EL CONGELADOR. La decisión está tomada. Lo aconseja el sentido común y la lógica. No hay que correr riesgos innecesarios. Hay que cuidar la buena imagen de Barcelona. No es el momento de llevar adelante proyectos que no tienen el respaldo ciudadano. Una cosa es la ilusión y otra la realidad. A todos nos seduce la idea de que Barcelona pueda ser la primera ciudad del mundo que acoja unos Juegos Olímpicos de Verano e Invierno. Pero esto a medio plazo es un sueño imposible. El fiasco de Madrid 2020 es demasiado reciente y ha dejado abiertas heridas que deben cicatrizar. La candidatura olímpica Barcelona/Pirineos para el 2022 hay que ponerla en el congelador. No es una renuncia, solo es un aplazamiento. El 14 de noviembre es la fecha límite para presentar en el Comité Olímpico Internacional los dossiers de las ciudades aspirantes y el Ayuntamiento de Barcelona tomará la próxima semana la decisión de no presentarla. Hay más problemas que ventajas, más inconvenientes que facilidades. El Partido Popular no apoya el proyecto y además exige que se haga un referéndum para conocer la opinión de los barceloneses. La crisis económica hace que muchos ciudadanos no crean ahora en la viabilidad del proyecto. A la vista de la situación, el alcalde Trias con buen criterio parece decidido a poner el freno a la candidatura olímpica. La ciudad tiene otras prioridades y, además, las posibilidades de ganar la elección en el 2015 frente a Oslo y Múnich son escasas.
UNA RETIRADA A TIEMPO. La verdad es que la derrota de Madrid 2020 en la elección de Buenos Aires ha dejado muy tocado al Comité Olímpico Español. Crearon unas falsas expectativas triunfalistas que provocaron una tremenda decepción a la hora de la verdad. Un mes después de aquel mazazo, la candidatura de Barcelona/Pirineos para el 2022 tiene plomo en las alas. Presentar el mes que viene el dossier en Lausana y hacer seis meses despues un referéndum ciudadano parece un contrasentido, máxime cuando a día de hoy no hay ninguna garantía de que esta votación popular fuera favorable a la organización de los Juegos. Xavier Trias, el alcalde de Barcelona, ha sido un defensor del tema hasta que ha visto que iban a chocar contra un muro. Estuvo en Madrid sondeando la opinión del ministro Wert, responsable de deportes y del presidente del COE, Alejandro Blanco. No ponen trabas pero no aportan soluciones. Antes de perder tres veces como Madrid, lo más prudente para Barcelona es aplazar la candidatura. A veces, una retirada a tiempo es una victoria.

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